Publicación original en Revista Vía Pública “El mejor profesor del mundo”. Así lo define Santiago, su pequeño aprendiz que toma lecciones de piano a las 5 de la tarde. Mueve sus manos con agilidad y energía sobre las teclas de un piano antiguo grande C Bechstein que llena la esquina del salón con piso laminado. A ratos parece olvidar que está en clase con el coro de pensionados y se transporta a un estado de trance creativo. Su esposa lo regaña por improvisar arreglos, pero